miércoles, 30 de marzo de 2011

JOSÉ GALIANO BREVAL...Mi Amigo José..

Amigo Salva:
Te dejo esto por si lo quieres incluir en tú Blog, no me ganaré la vida con mi literato, pero está escrito con el
corazón...


Tuya es mi palabra,Galiano tuyas son mis letras,porque lo que tú sientes otros muchos lo han sentido y no lo han contado, y algunos otros aunque lo han escrito, jamás sintieron algó así..subete a mi atril, que es tuyo también...

“Ahí Queó”
Esas dos palabras que en tantas ocasiones escuché, con ansias y otras muchas veces con melancolía y tristeza, se me clavaron el pasado viernes cuando Paquito Reguera, nos dijo a la cuadrilla que este año se habían acabado los ensayos. Muchos se alegraron ,como yo lo hubiera hecho en otras ocasiones, pero este año es muy especial y ese era mi último ensayo como costalero. En el tiempo que uno puede tardar en quitarse la faja, guardar la ropa y sentarse mientras Guillen va repartiendo los bocadillos, se me pasaron veinticinco años de costaleros, de ensayos, de vivencias, de disfrute y también porque no decirlo de sufrimiento y de otras situaciones que mejor no recordar,,, ¿Cuántas cofradías hemos arreglado entre botellines y copas?,,,

Recuerdo como si fuera ayer, un jueves por la noche cruzando por el antiguo corte de Chapina, hoy ya Puente del Cachorro, camino de la calle Monsalves con mi amigo Martinez para realizar mi primer ensayo de costaleros y cumplir con mi sueño que siempre quise cumplir, llevaba el costal debajo del brazo y a pesar de empezar el ensayo a las diez de la noche, yo desde las ocho ya estaba dando vueltas por Triana  para que todos supieran que por fin iba a ser COSTALERO.

“Niño, tú cuántos años tienes” me preguntó Alberto Gallardo, dieciocho le contesté, creo que él mejor que nadie sabía que estaba mintiendo, pero no había mucho más donde elegir, en mi palo ese año sólo habíamos dos (Manuel Oliva y yo) por lo que tampoco podía rechazar a nadie. Cuando el secretario me pidió el carnet de identidad, le dejé una copia del carnet de mi hermano y durante tres años pasé de llamarme José a llamarme Antonio , pero yo no podía esperar más tiempo y ese año tenía que ser mi primer año de costalero. Por cierto eso de “falsear” mi identidad, me llevó a situaciones como cuando Alberto decía “Vamos con la quinta, Antonio ponte en la izquierda” y yo esperando a que ese Antonio se pusiera en su sitio, hasta que mi amigo Martinez me empujaba y recordaba que yo en la Cuadrilla de Guadalupe era Antonio y no José. Cuando Alberto se marchó y llegó Salvador Perales, recuperé mi verdadera identidad, ese año cumplía los 18 y ya podía volver a ser José,,,

Tres años después de mi inicio, llegó a la cuadrilla ese hombre bueno de la calle Castilla, del que nunca olvidaré como en su primer ensayo y después de igualar y  pasar lista su listero Alfonso Pacheco, me dijo “Galiano, vamos a hacernos ya la ropa”, parece una tontería pero en el primer día,  mi capataz me llamó por mi nombre y en ese momento empezó una amistad que durará hasta que su Vecino de la Calle Castilla nos llame a uno de los dos para estar a su lado, si,,, ese que nunca muere, pero siempre está Expirando.
El año de la muerte de Juan Carlos Montes, se juntaron todas las circunstancias para dejarlo, Salvador había dimitido como capataz y además ese año nació mi hija Marta, me costaba mucho encontrar la motivación suficiente para dejar a mi mujer sola  y irme a  ensayar por las noches con un paso lleno de sacos (todavía no había llegado la moda de las vigas). Ese año al regresar a casa después de un ensayo muy tenso, le dije e mi mujer que este año se acaba todo, pero Ella y alguna conversación con Gonzalo Carrión, me hicieron posponer mi decisión.

De pensar en retirarme, pasé a disfrutar como nunca de los ensayos, tanto que durante todo el año, me preocupaba de no perder la forma física (cuantos ensayos en el gimnasio con Amarguras en los auriculares) y es que cada vez que cogía unas pesas, yo estaba pensando en los ensayos, esperando como “ Agua de Mayo” los primeros ensayos y a pasear vigas,,,

Las circunstancias han hecho que mi retirada sea con la cuadrilla del Patrocinio, donde tan bien he sido recibido y tratado por todos, con un gran Capataz asolerado como Paco Reguera y sobre todo con uno de los mejores capataces que Sevilla tendrá en un futuro no muy lejano Paquito Reguera,,,,y es que a las personas hay que conocerlas y aunque al principio te pueda parecer un chaval “estirado” es una gran persona con una muy buena técnica y enormes conocimientos de lo que es una cuadrilla y de cómo mandarla. Me hubiera gustado retirarme con mi Capataz de tantos años Salvador Perales y con la cuadrilla donde empecé, pero mi Virgen de Guadalupe es así de caprichosa y las cosas no son como uno quisiera, son como Ella quiera.

Me voy y me retiro estando en plena condición física, pero el tiempo no pasa en balde y he decidido que uno se tiene que marchar y dejar paso a los nuevos, pero sin que nadie te diga nada y dejando tanto a tus compañeros, capataces y a ti mismo un buen recuerdo, y no manchar una trayectoria de tantos años, por apurar es retirada que a todos nos tiene que llegar.

Cuando terminé el viernes pasado el ensayo mi amigo Salvi (espero que pronto puedas tener tú oportunidad) me dijo “José , ¿qué te pasa estás muy serio? ¿te ha dado mucho el ensayo?”, no era cuestión de kilos, ahora te lo puedo decir, ese era mi último botellín y bocadillo, era mi último ensayo, en mi cabeza seguía escuchando las palabras de Paquito Reguera “Ahí queo”.

José Francisco Galiano Breval.

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